50 aniversario de la muerte de Vázquez Díaz

Tal día como hoy, un 17 de marzo de 1969, fallecía el pintor nerverse Daniel Vázquez Díaz, que junto a José Caballero (discípulo de Vázquez Díaz) es uno de los grandes pintores onubenses de todos los tiempos.

Se cumplen 50 años de su muerte, de una de las principales figuras de Huelva, y este aniversario está pasando sin pena ni gloria en una provincia administrada por políticos que tiende a olvidar a sus más importantes personalidades.

Vázquez Díaz es un artista que merece la pena conocer más allá de los frescos del Monasterio de la Rábida. Y dando un repaso a su obra podemos comprobar la relevancia que tiene dentro de la historia del arte español del siglo XX.

BIOGRAFÍA (Wikipedia)

(Aldea de Río Tinto —actual Nerva—, 15 de enero de 1882-Madrid, 17 de marzo de 1969)

Vázquez Díaz —hijo de Daniel Vázquez y Jacoba Díaz Núñez— pertenecía a una familia acomodada de la actual localidad de Nerva, Huelva, denominada aún por entonces Aldea de Río Tinto.

Es importante resaltar el hecho de que a los diez años de edad visite el Museo de Bellas Artes de esa ciudad, quedando impactado por las obras de Zurbarán o El Greco que influirán posteriormente y de manera evidente en su obra. De 1897 datan sus primeras obras.

Trasladándose en 1903 a Madrid se dedica a realizar copias en el Museo del Prado. Durante esos primeros años en la capital hizo amistad con Ricardo Baroja, su hermano Pío Baroja y el futuro Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez. Famosos son los retratos realizados a los intelectuales de su generación. En 1904 presentó una obra en la Exposición Nacional de Bellas Artes recibiendo la Mención de Honor por el retrato de la actriz Gloria Laguna. Dos años después, durante una estancia en verano, se interesó por el paisaje vasco y expuso en el Salón del Pueblo Español de San Sebastián. Participó en el Salón de Independientes y hizo una muestra en 1908 con Picasso en la Galería Rue Trouché. Al artista malagueño lo había conocido por mediación de Paco Durrio, manteniendo con él una estrecha relación.

La fábrica dormida (1925)

Ese mismo año se desplazó de nuevo a Sevilla, exponiendo junto a meritorios pintores como Pablo Picasso Juan Gris y conociendo a Antoine Bourdelle, que lo inició en la técnica de la pintura al fresco.

Conoció también a la que será su musa, la escultora danesa Eva Preetsman Aggerholm, protagonista de decenas de cuadros y con la que se casó en 1911. Al año siguiente nació su hijo Rafael Vázquez. En su nuevo círculo se encuentran los intelectuales Rubén Darío, Manuel Machado y Amado Nervo. Durante esa época siguió haciendo visitas periódicas a Nerva donde, ya célebre, se le dispensaron diversos homenajes. Comenzó a realizar su serie de retratos de toreros sin dejar el paisaje vasco. En 1914 pintó su interesante obra Los ídolos, expuesta en el Museo Nacional de Tokio.

Vázquez Díaz (1955)

Meses después llegó a París, ciudad donde permanecería durante nueve años. Allí, una de las primeras personas a las que conoció fue Amedeo Modigliani. Establecido definitivamente en 1918, encontró en el cubismo su medio ideal de expresión. A juicio de los críticos, y a diferencia de autores como Juan Gris, no fue un cubista intelectual, sino que utilizó las formas externas, la morfología del cubismo, para rehacer su lenguaje, característico por el uso de colores sobrios y grises, y por lo recio de sus planos. Estas características transmiten una especial solemnidad a su obra, considerada en cierta medida por algunos autores como zurbaranesca, en la línea también de su paisano, amigo y coetáneo Eugenio Hermoso, con quien había realizado sus primeros estudios en Sevilla y en Madrid.

En 1918 expuso en Madrid en el Salón Lacoste y fue criticado por los clásicos acusándosele de «extranjero» dada su formación foránea. Pero por el contrario fue aclamado y ensalzado por los vanguardistas y renovadores que, según ellos, vieron nuevos horizontes y una creatividad llena de honradez y genialidad; entre estos últimos destacan Azorín, García Lorca, Miguel de Unamuno, Eugenio d’Ors i Rovira y su incondicional amigo Juan Ramón Jiménez.

Retrato de Juan Ramón Jiménez

Los reconocimientos continúan durante esos años, como en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1920, donde obtuvo la tercera Medalla de Grabado. Así, continuó exponiendo con éxito en Bilbao, Portugal, Barcelona, Francia, Inglaterra y Estados Unidos hasta 1922. Además se convirtió en profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid de entreguerras, teniendo entre sus alumnos a Salvador Dalí Jorge Gallardo. En 1927 hizo una exposición en el Museo de Arte Moderno de Madrid y el rey Alfonso XIII, tras su visita a la muestra, elogió el quehacer del artista. También fue catedrático de dibujo del Instituto Cervantes, de Madrid.

Alfonos XIII (1931)

Frescos del Descubrimiento (1930)

Permaneció en Madrid en el año 1936, durante la guerra civil española. Realizó su primera exposición tras la contienda con dibujos y bocetos del Poema del Descubrimiento en Portugal y en la Bienal de Venecia. Tras la contienda siguió impartiendo su magisterio a autores como Rafael Canogar y Agustín Ibarrola. En 1948 fundó la Escuela de Paisajes en la Universidad Hispanoamericana. Dado su prestigio, en 1949 fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Catálogo de la exposición de retratos de Vázquez Díaz

A partir de ahí, en los años 1950 ya es plenamente un artista consagrado. En esos años recibió diferentes distinciones en España. Además, en 1952, fue nombrado —nuevamente— catedrático —en pintura mural— de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando; los frescos de La Rábida alcanzaron reconocimiento mundial. El último año de esa década fallece su esposa.

En los años 1960 las visitas a su tierra escasean; en una de éstas hace realidad la ilusión de un pequeño artista, Martín Gálvez, convirtiéndose el encuentro en una lección magistral. En 1962 expuso en la Sala Quixote y realizó el que sería su último cuadro. En los últimos años de su vida fue nombrado Hijo Adoptivo de Madrid —ya lo era desde 1929 de Fuenterrabía—, fue nombrado vicepresidente del patronato del Museo del Prado y fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica. El 17 de marzo de 1969 fallece en Madrid.

La cuadrilla de Juan Centeno (1953)

 

Museo Vázquez Díaz (Nerva)

PARA SABER MÁS:

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